Radiografía del “Entrenador personal óptimo”: cualidades y competencias necesarias para ser un líder efectivo en el ejercicio

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El Entrenador personal óptimo: cualidades y competencias necesarias para ser un líder efectivo en el ejercicio

“¿Qué cualidades son importantes para ser un entrenador personal exitoso?”
– Guía para ser mejores profesionales del Deporte y recomendaciones para clientes, pacientes y deportistas que quieren elegir (bien) a su entrenador o preparador físico en la mejora de la salud o en el deporte.

Melton en 2008, puso el foco en las cualidades y competencias necesarias para ser un líder efectivo en el ejercicio. Así, clasificó estas cualidades y competencias en cuatro apartados clave:

  1. Justificación de la selección del cliente/deportista/paciente.
  2. Lealtad del cliente.
  3. Credenciales (educación universitaria formal y oficial y certificaciones)
  4. Características negativas.

Cada uno de esos cuatro campos lo conformaban varias características específicas que los ampliaban y matizaban, para lograr extraer una radiografía del entrenador personal óptimo. Además, se hizo énfasis en la características negativas en diferentes campos y en errores a evitar para no ser considerado un mal profesional del entrenamiento.

Analicemos cada uno de ellos, que conforman el perfil de un entrenador personal profesional y de éxito, que se preocupa (de verdad) por sus clientes, pacientes y deportistas.

1. La justificación de la selección del cliente consistió en las cualidades que influyeron en la decisión del cliente de contratar a un entrenador en particular, representan las percepciones sobre su conocimiento. Por ejemplo, el físico, el género, la raza, las referencias y recomendaciones, la especialización profesional.

  • En general, el físico es un valor de primer orden a la hora de elegir a un entrenador, se está de acuerdo en que la apariencia física es una consideración crítica para que los clientes contraten a un entrenador personal. Cuando se les preguntó qué influencia tiene el físico de un entrenador en el cliente a la hora de elegir a su entrenador, un entrenador respondió: “Creo que, desafortunadamente, es enorme. Creo que es un gran problema… Hay muchos entrenadores diferentes y mucha gente me dice: `Voy a ir a verla porque se ve muy bien’ o `No iría con él porque no se ve tan bien'”. En este punto, por suerte, hay que destacar, que los clientes más informados miran más allá de la forma física y confían en otros factores en el proceso de toma de decisiones. Aunque los estudiantes para entrenadores que no tienen un físico ideal no deben desanimarse de seguir esta carrera, deben ser conscientes del sentimiento de aquellos que los contratarán y de las expectativas de la industria en términos de apariencia.
  • Respecto a las referencias, se recalcó la importancia del “boca a boca” en esta industria y los resultados de sus clientes: “Ellos miran a sus clientes más que a usted…. Sus clientes definitivamente hablarán por usted, y eso es lo mejor que puede ayudarlo a conseguir más ventas e ingresos. El boca a boca es el anuncio número uno”.
  • Sobre la especialización profesional del entrenador, el nicho específico de trabajo del entrenador es un valor importante que se tiene en cuenta. Un entrenador puede estar especializado en un campo u otro: composición corporal, salud, ejercicio físico en enfermedades/patologías (receta deportiva), preparación física deportiva, readaptación deportiva, etc. y ello puede marcar, mucho, el éxito de sus clientes/pacientes/deportistas.

2. La lealtad del cliente se refiere a las cualidades particulares que implica mantener a los clientes, es decir, la fidelización de los clientes. Por ejemplo, habilidades de motivación, empatía, habilidades sociales, individualización. Curiosamente, las características que representan la lealtad del cliente, paciente o deportista no se enseñan en el currículo de Ciencias del Ejercicio ni en los programas de certificación, salvo en casos aislados. Los programas de pregrado y certificación deben incluir capacitación formal en habilidades interpersonales como la escucha activa, la comunicación empática y las estrategias de comportamiento para mejorar la motivación. El uso de tales técnicas influirá positivamente en la adherencia al ejercicio (Buckworth 2000), y en la lealtad de los clientes (Cress en 2005 desarrolló las mejores prácticas con respecto a la psicología conductual y la actividad física en adultos mayores). Los conocimientos y habilidades que se adquieren en la educación formal no se mencionaron como importantes, ni para la lógica de la selección de los entrenadores, ni para la lealtad de los clientes en general. Esto puede deberse a que los participantes dan por sentados esos conocimientos y habilidades básicos, y no pensaron que era necesario discutirlos en ese contexto.

  • La motivación es una cualidad fundamental en el entrenamiento, es la capacidad de inspirar a un cliente para que continúe ejercitándose con el entrenador, incluyendo dar palabras de aliento, desarrollar la autoeficacia, mantener actitudes positivas y hacer que los clientes sean responsables de sus sesiones. Los entrenadores estuvieron de acuerdo en que una de las principales razones por las que los clientes continúan contratando a un entrenador personal en particular es porque encuentran que la motivación para hacer ejercicio es muy difícil de lograr: “veo con bastante frecuencia, que muchas personas contratan a entrenadores personales porque están aburridos y no pueden motivarse a sí mismos”.
  • La individualidad representa el grado en que el entrenador es capaz de hacer que el cliente se sienta único y atendido a través de sus habilidades de escucha y amistad. Un entrenador dijo: “Prefiero obtener resultados. Pero al mismo tiempo, si los clientes no tienen una pareja que los escuche, no tienen hijos en la familia, y básicamente todo lo que tienen es su trabajo, entonces te conviertes en su mejor amigo/a. Esperan verte una o dos veces o tres veces por semana. Así que básicamente te conviertes en algo más que un entrenador para ellos”
  • Al igual que con la individualidad, la empatía sólo puede ocurrir a través de la escucha activa, la atención al cliente y la construcción de relaciones. “Entender no solo las dificultades que el cliente puede encontrarse al tratar de alcanzar sus metas, sino también, sentir lo que el cliente siente”. “Creo que la gente es lo suficientemente inteligente como para saber cuando estás ahí solo por el dinero, o si estás ahí porque crees que son buenos por esforzarse para ponerse en forma”.
  • Las habilidades sociales son la capacidad de interactuar y comunicarse eficazmente con una clientela diversa. Tal interacción puede ser el resultado de rasgos de personalidad, tales como ser extrovertido y amigable; una “persona sociable”. “La personalidad es de una enorme importancia… he visto a los clientes quedarse con entrenadores porque son cariñosos y considerados, aunque a veces programen los peores entrenamientos. Están perdiendo el tiempo, hablando de la película que vieron anoche mientras los clientes hacían sus ejercicios, pero les encanta trabajar con ellos porque no les interesa tener un entrenador y obtener resultados, sino que saben que van a ver a su amigo por 35€ la hora”.
    (*) Los precios por hora actuales están en una horquilla media de 30-60 €/hora según el profesional, la ciudad, el nº horas a la semana, etc.

3. Las credenciales se refieren a la capacitación o cualificación formal o no formal. Por ejemplo, educación universitaria formal y oficial (conocido como Titulación y Posgrados, para hacernos una idea, son los Títulos que firma el Rey) y certificaciones (los puede expedir cualquier persona o empresa y no cualifican en ningún caso; es formación no oficial y no reconocida para adquirir competencias). Los entrenadores en el presente estudio estuvieron de acuerdo en que la educación formal y la certificación no formal eran importantes y necesarias, pero también, para aquellos entrenadores en posesión de un título relacionado con la salud, sintieron que la universidad los había preparado con teoría, pero no con suficiente conocimiento aplicable, matizando que la mayoría de sus habilidades prácticas las aprendieron en el trabajo. Algo que suele ser un común denominador en todas las carreras universitarias, donde por suerte, hace tiempo que se incorporan ya prácticas tutorizadas en cada campo profesional específico.

  • Respecto a la Educación Superior Universitaria, el consenso es que se necesita una Licenciatura universitaria con un enfoque científico para adquirir los conocimientos básicos necesarios para un entrenamiento personal exitoso. Todos estaban de acuerdo en que una licenciatura especifica debe ser el estándar requerido para que todos los entrenadores personales puedan ejercer profesionalmente, y por el que todos deberían pasar. En España, esta carrera existe y es la Licenciatura/grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (CCAFYDE o CAFYD -antiguo INEF-). Aquellos CAFYD que están colegiados (es obligatorio según sentencia del TS, pero solo hay un 22-25% de profesionales colegiados), se les denomina Educadores Físico Deportivos (EFD) y deben seguir un Código deontológico ético y estar en posesión de un Seguro de Responsabilidad Civil (SRC) lo que garantiza los máximos estándares de calidad (como ejemplo real, mi número de Colegiado es el 55.255).
  • La otra posibilidad son las Certificaciones, que yo sitúo como forma de actualización, especialización y reciclaje continuado. Aunque el consenso era que la educación superior formal es capital, los entrenadores también estaban insatisfechos con los programas curriculares actuales. Los entrenadores reconocieron el valor del conocimiento práctico, examinaron críticamente los programas en acondicionamiento físico de los estudiantes universitarios y ofrecieron varias sugerencias para mejorar los programas de pregrado, especialmente en el campo de la gestión y administración empresarial: “Tenemos en la licenciatura todos estos créditos curriculares en anatomía y fisiología humana, pero no teníamos nada sobre la gestión empresarial básica del estudio de entrenamiento o gimnasio. Cómo abrir y dirigir un gimnasio, cómo empezar con el trabajo preliminar, pagar impuestos como trabajador autónomo, cómo obtener la licencia comercial, cómo equilibrar las cuentas (balance entre ingresos y gastos), cobrar a los clientes, presupuestar el equipo y hacer publicidad.…”. Al igual que con los programas universitarios, los entrenadores tenían reservas con respecto a las diversas organizaciones que ofrecen dicho reconocimiento. “Personalmente no creo que todos deban tener una certificación de esta o aquella organización. Yo tengo certificaciones de ACSM y NSCA, y si nunca hubiera hecho esos exámenes, no creo que sería mejor o peor entrenador sólo porque tengo ese pedazo de papel que dice que estoy certificado”. Los entrenadores señalaron que ninguna organización ofrece un examen de certificación completo que asegure que un entrenador potencial sepa cómo diseñar programas para una población diversa de clientes.

4. Las características negativas se referían a cualidades consideradas poco éticas o poco profesionales (por ejemplo, comentarios sexuales y tacto inapropiado, abuso de poder), así como a las consecuencias de esos comportamientos (por ejemplo, pérdida de clientes, posibilidad de litigio).

  • Falta de ética, como por ejemplo, el abuso de poder que representa vender suplementación nutricional únicamente para obtener ingresos adicionales.
  • Excesivo contacto físico o comentarios sexuales. “Los entrenadores masculinos, especialmente, deben comportarse respetuosamente con las mujeres, sin coquetear. No toco a mis clientes. Hay muchos entrenadores que lo hacen… quiero decir, he visto a algunos entrenadores que hacen toques excesivos, entrenadores masculinos a entrenadoras femeninas. No creo que sea necesario y creo que envía un mensaje equivocado a los espectadores”.
  • Poca profesionalidad, que incluye características tales como puntualidad, actitudes, respeto y atención a los clientes. “Lo veo mucho. Un entrenador puede no estar atento a su cliente, tan simple como eso. No puedo decirte cuántas veces he visto entrenadores que están viendo la televisión en lugar de prestar atención a sus clientes. Pero eso va más allá de la ética. Eso es completamente poco profesional”. Además, los entrenadores consideraron que los “noctámbulos”, o aquellos que no están verdaderamente dedicados a la profesión del entrenamiento personal, pero que desean ganar “dinero rápido”, no son profesionales. Otra mención especial en la falta de ética profesional es utilizar una programación duplicada para dos clientes distintos, o lo que es peor, un “corta-pega” de una rutina de internet. Pero también la poca profesionalidad es proporcionar información errónea (en particular, consejos dietéticos desinformados).
  • Riesgos potenciales que pueden resultar de los entrenadores personales incompetentes, son, según los entrenadores de este estudio, lesiones y mala reputación. Las lesiones son un asunto de responsabilidad civil por falta de formación o profesionalidad, de ahí la necesidad de un SRC (Seguro de Responsabilidad Civil) que se obliga por Ley, y que proporcionan los Colegios profesionales a sus colegiados (COLEFs o COPLEFs en España). Además, posiblemente, un problema aún mayor con los entrenadores personales era la mala reputación que se estaba generando por culpa de estos entrenadores incompetentes. A los entrenadores les preocupaba que estos “compañeros” incompetentes hicieran que el público viera a todos los entrenadores como incompetentes, lo que resultaría en una pérdida general en sus negocios.

Las características de un entrenador óptimo

Los entrenadores personales son profesionales de la salud y la aptitud física que, usando un enfoque individualizado, evalúan, motivan, educan y entrenan a los clientes, pacientes y deportistas con respecto a sus necesidades de salud y condición física. Ellos diseñan programas de ejercicio seguros y efectivos, proporcionan la guía para ayudar a los clientes a alcanzar sus metas personales de salud/estado físico y a responder apropiadamente en situaciones de emergencia. Reconociendo su propia área de experiencia, los entrenadores personales refieren a los clientes a otros profesionales de la salud cuando es apropiado”.

Debido a que no existe ninguna regulación o garantía de que los entrenadores personales que trabajan en este campo estén cualificados (*), sería prudente que el cliente potencial supiera cómo identificar a un entrenador competente. Se recomienda encarecidamente hacer preguntas sobre la formación académica, los años de experiencia práctica y el tipo de capacitación, así como obtener referencias y conocer la personalidad del entrenador antes de contratarlo.

(*) En España, ya hay 9 CCAA que han regulado la profesión del deporte ( y existen otras 3 CCAA en trámites). Se espera que en el 2022, en cordinacción con el Consejo Superior de Deportes, nazca por fín, la regulación profesional estatal que armonice bajo un único paragüas a todas las CCAA, independiéntemente de la región en la que se ejerza.

Una gran revisión sistemática de Warburton et al. (2011), “Recomendaciones de riesgo basadas en la evidencia para las mejores prácticas en la formación de profesionales cualificados del ejercicio que trabajan con poblaciones clínicas”, muy bien diseñada para evitar sesgos, alarma sobre este hecho. Examina de forma crítica las “mejores prácticas” en la formación de profesionales cualificados del ejercicio. Se presta especial atención a las competencias básicas y a los requisitos educativos necesarios para trabajar con poblaciones clínicas. La información relevante se obtuvo mediante una búsqueda sistemática en 6 bases de datos electrónicas, referencias cruzadas y a través del conocimiento de los autores en el área. Se estableció el nivel y grado de la evidencia disponible. Un total de 52 artículos relacionados con las mejores prácticas y (o) las competencias básicas en fisiología del ejercicio clínico cumplieron los criterios de elegibilidad. En general, la literatura actual apoya la necesidad de que los profesionales del ejercicio cualificados posean una certificación y una formación avanzadas en las ciencias del ejercicio, especialmente cuando se trata de poblaciones “de riesgo”. La bibliografía actual también corrobora la seguridad y la eficacia de las pruebas de esfuerzo y el entrenamiento supervisados por profesionales del ejercicio cualificados en fisiología del ejercicio en poblaciones clínicas. Los profesionales del ejercicio cualificados están desempeñando un papel importante en las pruebas de esfuerzo y el entrenamiento de poblaciones sanas asintomáticas y clínicas (sintomáticas) en una variedad de entornos (Franklin et al. 2009). Los profesionales cualificados del ejercicio físico deben estar capacitados, poseer una serie de competencias básicas específicas de la disciplina, para prestar una atención centrada en el paciente, trabajando en un equipo interdisciplinario, en condiciones de alto riesgo (como el embarazo y diversas enfermedades crónicas).

Desafortunadamente, la mayoría de la población en general tiene grandes dificultades para discernir el nivel de capacitación, educación académica y experiencia de los que trabajan en los centros de salud y acondicionamiento físico (Gillespie 1993; Warburton et al. 2007a, 2007b). Actualmente, el cliente, deportista o paciente individual, a menudo, debe tomar la difícil decisión de evaluar si las cualificaciones del profesional son las adecuadas. La falta de información sobre los niveles aceptables de capacitación y competencia, junto con la libertad de las personas no cualificadas para promover sus servicios al público en general, crean una situación potencialmente peligrosa (Warburton y Bredin 2005), particularmente cuando se trata de poblaciones de riesgo moderado a alto.

Existe evidencia irrefutable de que los servicios deben ser proporcionados por profesionales del ejercicio debidamente cualificados y con competencias (Lcdo./graduado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte). Una breve reseña de los litigios recientes que involucran a profesionales del acondicionamiento físico también proporciona información sobre los requisitos médico-legales para ser un profesional de ejercicio cualificado.

El crecimiento de las organizaciones “con fines de lucro” que se benefician financieramente de certificaciones-registros (paralelos a la formación académica oficial) es una preocupación particular (Warburton et al. 2007a, 2007b).

La necesidad de regular la industria de la salud y el acondicionamiento físico ha sido evidente desde hace algún tiempo. En 1993, Gillespie declaró que “el resultado final es que los profesionales no necesitan certificación para ejercer, los empleadores no requieren certificación para el empleo, y el público queda confundido y desprotegido. En la industria de la salud y el acondicionamiento físico, la mayor justificación para el registro obligatorio es proteger al público de lesiones musculoesqueléticas innecesarias y posiblemente de daños más graves como el infarto de miocardio y la muerte” (Gillespie 1993); a esto se le podría añadir la protección contra la compra de programas ineficaces.

El hecho de no examinar a un participante antes de comenzar un programa de actividad física (utilizando un documento como el PAR-Q -o versiones posteriores-) deja al profesional de acondicionamiento físico vulnerable a acciones legales (Herbert 1987, 1988, 1996). El profesional del ejercicio debe reconocer la necesidad de cumplir con las mejores prácticas basadas en la evidencia y trabajar dentro de un ámbito de práctica claramente definido.

En particular, parece haber un volumen sustancial de litigios contra individuos que se autodenominan “entrenadores personales” y que trabajan con poblaciones de mayor riesgo (a menudo de más edad, con sobrepeso y con (o) poblaciones clínicas). Es difícil juzgar el volumen total de tales demandas, porque muchos casos se resuelven fuera de los tribunales. No obstante, las demandas documentadas proporcionan información convincente sobre la necesidad de establecer estándares claros de práctica, particularmente dentro del entrenamiento personal y los entornos de fisiología del ejercicio clínico.

Entrenador personal óptimoEntrenador personal subóptimo
  1. Licenciatura/grado de 4-5 años en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (CAFYD).
  2. Certificación de una organización o institución reconocida a nivel nacional (postgrado).
  3. Conocimientos profundos en Ciencias del ejercicio y básicos sobre nutrición
    (* no es en ningún caso un nutricionista, no debe / ni puede pautar dietas).
  4. Ser capaz de trabajar con un grupo diverso de clientes.
  5. Utiliza estrategias de comportamiento adecuadas.
  6. Estilo de liderazgo positivo y de apoyo.
  7. Fuertes habilidades de comunicación.
  1. No dedica toda su atención al cliente.
  2. Coquetea con los clientes.
  3. Cancela las citas con frecuencia.
  4. No es puntual.
  5. Discute la gestión (administración y organización) con los clientes.

El entrenador personal óptimo para las mujeres, ¿es el mismo que para los hombres?

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Melton en 2010 obtuvo resultados similares en un estudio cualitativo sobre las perspectivas de las mujeres en relación a los entrenadores personales, respondiendo las clientas a las siguientes preguntas:

  1. ¿Por qué decidió contratar a un entrenador personal?
  2. ¿Qué le atrajo de un entrenador en particular?
  3. ¿Qué características le hicieron volver al mismo entrenador?
  4. ¿Conoce las cualificaciones (titulaciones y/o certificaciones) de su entrenador?
    • Si no lo sabe, ¿cómo sabe que está recibiendo lo que pagó?
    • ¿Importa si tienen titulaciones y/o certificaciones?
    • ¿Sabe qué titulaciones y/o certificaciones son las más respetadas?
    • Si supiera que no todos los entrenadores tienen una titulación y/o certificación reconocida a nivel nacional, ¿cómo se sentiría al respecto?
  5. ¿Ha experimentado algún comportamiento poco ético con un entrenador?
    • En caso afirmativo, ¿cuál fue la naturaleza de este comportamiento?
    • Aunque no lo haya experimentado, ¿qué considera que no es ético?

Razones o motivaciones de los clientes para contratar a un entrenador personal (en general)

  • Los clientes expresaron frustración por su incapacidad para alcanzar metas de acondicionamiento físico y/o apariencia física, tales como pérdida de peso, fuerza muscular, o simplemente la capacidad de adaptarse a ciertas prendas de vestir.
  • Los clientes también reportaron un deseo de trabajar con alguien que pudiera ayudarles a mantener la motivación. Los clientes sintieron que no podían generar la motivación necesaria para adherirse a una rutina de ejercicio regular, y querían que un entrenador los motivara a trabajar más duro durante una sesión de entrenamiento.

Justificación de la selección (de un entrenador determinado con nombre y apellidos)

A los resultados de 2008 (el género, la empatía, la apariencia física y los resultados de los demás), se añadió que:

  • 4/5 de las mujeres prefirieron a una entrenadora porque sentían que una mujer estaría mejor preparada para entender su lucha, sus niveles de comodidad, y entender sus preocupaciones sobre el rol de género (por ejemplo, equilibrar un cuerpo tonificado con una imagen femenina) y menor cohibición inicial por su estado corporal (“ansiedad del físico social”).
  • Varios clientes prefirieron a los entrenadores que han experimentado personalmente los desafíos asociados con la pérdida de peso (emocional y físicamente), y la adhesión a un programa de ejercicios.
  • Los clientes equiparaban tener un físico esculpido con competencia. Al mismo tiempo, varios clientes reconocieron que la mera apariencia física no era suficiente para indicar un conocimiento sobre entrenamiento personal. Así, los clientes sintieron que mientras vieran los resultados con sus propios cuerpos, el físico de su entrenador se convertiría en un factor mucho menor. Las entrevistas también revelaron que los resultados que otros clientes lograron con un entrenador personal fueron más importantes que el físico del entrenador: “creo que ver los resultados que han logrado con otra persona es tan importante para mí como sus credenciales”.

Justificación de la lealtad

Razones por las que la cliente se quedó con el entrenador:

  • Habilidades sociales y de comunicación junto a técnicas de motivación: por ejemplo, carisma, sinceridad, empatía y amistad. Los clientes notaron que les gustaba un entrenador que pudiera darles un buen entrenamiento, pero que lo hiciera divertido, cómodo y agradable, a través de un entusiasmo genuino. Disfrutan de la camaradería que tienen con su entrenador, y eso les da la motivación para venir a cada sesión: “esa hora es una tortura a veces. Y creo que tienen que animarte… hablar con el entrenador y pasar el rato mientras hacemos ejercicio, es tan importante como probablemente -en realidad-, ¡más importante que hacer ejercicio!”. Ser educado también es una característica que se valora positivamente. La personalidad y las habilidades sociales a menudo superan la capacidad técnica de una persona.
  • Individualidad: destaca la atención, la escucha activa, la documentación completa, y un lenguaje corporal positivo. “Es muy importante no sólo supervisar, o la capacitación del individuo, sino también hacer que se sienta especial, que sienta que usted quiere estar allí”. Aunque los clientes son conscientes de que su entrenador tiene otras personas que entrena, durante su hora, quieren sentir que son el único cliente que tiene el entrenador personal. Los clientes también prefirieron a los entrenadores que pudieran escuchar atentamente sus inquietudes y tomar notas (por ejemplo, cambios de programación) de lo que se logró durante la sesión. Los clientes estaban convencidos de que los entrenadores debían llevar un registro formal de lo que había sucedido durante cada sesión de ejercicio para poder hacer un seguimiento de los entrenamientos y así poder diferenciar entre todos los clientes. Además, esto ayudaría a evitar lesiones, recordando al entrenador no hacer ese ejercicio nuevamente con ese cliente en particular. También, los clientes esperaban que los entrenadores les pidieran una actualización del área lesionada en una sesión posterior. Algunos de los clientes se habían encontrado con entrenadores que no parecían escuchar cuando un ejercicio en particular producía dolor o lesiones, y algunos sugirieron que esto se debía a que el entrenador había contratado a demasiados otros clientes.
  • Educación: Titulaciones y certificaciones. Los clientes valoraron los conocimientos del entrenador sobre anatomía, fisiología y diseño de programas de ejercicios. La mayoría de los clientes creían que un entrenador con un título universitario tiene una comprensión más amplia del cuerpo que alguien sin título y se sentían más cómodos con alguien formado con titulación universitaria superior (como subrayó  una clienta que había trabajado con 6 entrenadores personales diferentes). La mayoría de los clientes en este estudio no conocían las cualificaciones de su entrenador cuando los contrataron, asumiendo que todos eran licenciados y certificados por organizaciones acreditadas: “al principio, yo no sabía cuáles eran las cualificaciones de mi entrenador. Simplemente asumí que todo el mundo estaba certificado”.  Cuando se les informó a los clientes sobre el hecho de que en algunos lugares no se requiere que los entrenadores posean un título o capacitación formal oficial (titulación universitaria previa) antes de poder presentarse a muchos de los exámenes de certificación, se sorprendieron: “No les pedí sus cualificaciones. Fue a través de nuestras interacciones que descubrí cuáles eran. Pienso que cuando voy a un médico, quiero ver sus cualificaciones”. Otra cliente también se sintió decepcionada cuando descubrió lo “fácil” que puede ser adquirir algunas de las certificaciones, percibidas solo como un negocio para ingresar dinero, en lugar de formar a profesionales competentes: “Creo que alguien que ha pasado la mayor parte de su vida adulta trabajando en este trabajo es preferible a alguien que acaba de certificarse en una formación de fin de semana”.
  • Pasión y dedicación: aunque los clientes se sienten muy perturbados en ausencia de titulación, algo que consideran muy importante, valoran positivamente la dedicación y pasión por su trabajo como un mecanismo para formarse y actualizarse: “Si te apasiona, vas a tener ganas de aprender más, de leer más y de enriquecer la vida de tu cliente con eso”. En mi opinión, es obvio que esta falta de control y evaluación oficial, hacen que resulte muy subjetivo poder considerar competente a o no a una persona como profesional en su campo, especialmente cuando la valoración se hace desde un cliente sin formación. Además, la persona formada con titulación oficial, pasión y dedicación por su trabajo, es el profesional de excelencia.
  • Resultados: los cambios detectables en sus cuerpos sobre la apariencia física (por ejemplo, pérdida de peso, mejora muscular), o los resultados en el nivel de condición física, parecían ser el factor más poderoso que influye en el trabajo continuo con ese entrenador. Los clientes contrataron entrenadores en parte debido a la frustración que resultó de la incapacidad de lograr un cambio corporal significativo. De acuerdo con estos clientes, los resultados que obtienen al trabajar con un entrenador en particular pueden ser más importantes que cualquier otra cualificación o característica que un entrenador pueda poseer. Una clienta reportó que su entrenador nunca le dijo cuáles eran sus credenciales y que eso le molestaba al principio, pero como estaba viendo resultados, parecía importarle menos con el tiempo. Los participantes indicaron que quizás el factor más poderoso al seleccionar un entrenador es el de observar los resultados que ha logrado con otros clientes. Este es un factor que puede conducir o estar asociado con suposiciones falsas. Primero, es posible que un entrenador con un cuerpo delgado, atlético, musculoso y esculpido nunca haya tenido que preocuparse por su peso. A la luz de la importancia de la genética en la determinación del tipo de cuerpo, el entrenador con el cuerpo más atractivo puede haber tenido siempre un cuerpo en forma, y nunca tuvo que trabajar para mantenerlo o mejorarlo. Por lo tanto, este tipo de entrenador puede no ser necesariamente empático con las luchas de un cliente con la apariencia. Además, un entrenador puede saber cómo entrenarse a sí mismo, pero no hay garantía de que pueda transformar el cuerpo de otra persona. Esto puede llevar a expectativas poco realistas para los clientes, lo que puede resultar en la discontinuación de un programa de ejercicios. Además, aunque las personas pueden ver los resultados del ejercicio (por ejemplo, perder peso, fortalecer los músculos), hay maneras incorrectas de lograr estos resultados. Es posible, por ejemplo, deshidratarse severamente para ver más definición muscular, como hacen algunos culturistas antes de la competición. Por lo tanto, los clientes pueden obtener resultados (temporales), pero pueden no estar utilizando métodos de entrenamiento seguros.
  • Características negativas: poco ético y poco profesional. Estas características pueden hacer que la cliente termine su relación con un entrenador. Poco ético se refiere al comportamiento de naturaleza sexual, como el coqueteo y los comentarios sexuales dirigidos al cliente o a cualquier otro miembro del gimnasio. El comportamiento poco profesional incluye cancelar citas con frecuencia, no llamar para cancelar citas, maldecir e informar a los clientes sobre problemas con la gerencia. Además, un atuendo inapropiado usado por el entrenador lo hace poco profesional. Los clientes expresaron incomodidad con las entrenadoras que usan camisetas deportivas y shorts de ciclismo o ropa demasiado ajustado y sexy, ya que parecía hacerlas sentir incómodas con respecto a sus propios cuerpos. Curiosamente, los clientes no hablaron mucho sobre la forma de vestir de los entrenadores masculinos, y cuando se mencionó, los clientes sugirieron que el atuendo masculino debía ser de “buen gusto” y “limpio”.  En otras palabras, quieren que su entrenador tenga un gran cuerpo, pero también quieren que esté cubierto. Una vez más, estos clientes fueron muy claros con respecto a los roles de género en el lugar de trabajo; las mujeres no deben mostrar sus cuerpos, y los hombres no deben hacer insinuaciones sexuales.

Razones para elegir y permanecer con los entrenadores personales: perspectivas de los clientes, pacientes y deportistas

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Razones para elegir y permanecer con los entrenadores personales: perspectivas de los clientes/pacientes/deportistas
1. Las principales razones para contratar a un entrenador personal son:

 

  • la frustración de los clientes con sus cuerpos.
  • el deseo de obtener ayuda con la motivación para adherirse a un régimen de ejercicios.
2. Al seleccionar a los entrenadores, los clientes quieren entrenadores:

 

  • que demuestren que pueden ayudar a sus clientes a lograr resultados.
  • cuya apariencia física parezca magra y en forma.
  • que muestran empatía por sus clientes (en este estudio, los clientes eligieron a las mujeres entrenadoras por esta razón).
3. Los clientes permanecen con un entrenador en particular debido a que el entrenador posee:

 

  • Habilidades sociales e interpersonales.
  • Pasión por su profesión.
  • Capacidad de centrar toda la atención en la sesión.
  • Capacidad de ayudar al cliente a lograr los resultados deseados.
4. En cuanto a la preparación profesional, los clientes:

 

  • creen que es importante tener una educación (por ejemplo, universidad y certificaciones).
  • no puede nombrar a ninguna de las organizaciones de certificación,
  • no conocen las cualificaciones de sus propios formadores.
5. Los clientes sugieren que las siguientes características negativas reducen la efectividad del entrenador:

 

  • comportamiento poco profesional (por ejemplo, cancelar citas, quejarse de la gerencia), y
  • comportamiento no ético (por ejemplo, insinuaciones sexuales, usar ropa reveladora).

Visión del directivo o gerente en la contratación de entrenadores personales óptimos como empleados

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El propósito del estudio fue examinar las percepciones de los gerentes sobre las cualidades necesarias para tener éxito en la industria del fitness.  Se encontraron diferencias en el motivo entre los gerentes con y sin fines de lucro. Los gerentes con fines de lucro, están preocupados principalmente por dirigir un negocio rentable, mientras los gerentes sin fines de lucro están más motivados por el bienestar de sus clientes.

Todas estas características y competencias de un entrenador óptimo concuerdan con la visión desde el otro lado, del gerente o directivo que les contrata, como se desprende de la lectura del estudio de 2010 de Melton, que utiliza los mismos epígrafes que en los dos estudios reseñados en este artículo, y extrae las mismas conclusiones. Para ello, utilizó 11 gerentes (36,4% mujeres) con entre 24-39 años, con estudios superiores (6/10) , y con alguna certificación en 10 de 11 gerentes (NSCA, AFAA, ACE, ACSM o YMCA). La encuesta garantizó (como en el resto de estudios de este autor) el anonimato para asegurar la confidencialidad.

El físico del entrenador para el gerente o directivo

Quizás uno de los hallazgos más sorprendentes del presente estudio es el papel crítico del físico de los entrenadores. Solo los gerentes con fines de lucro identificaron claramente el físico del entrenador como un factor significativo en el proceso de selección y/o contratación, sugiriendo que no contratarían a un entrenador personal que pareciera incapaz o con sobrepeso.  Aunque los gerentes reconocieron que el físico del entrenador no necesariamente se equipara con la competencia, el resultado final son las ventas en una instalación con fines de lucro, y los clientes se sienten claramente atraídos por los entrenadores con un físico en forma y esculpido.

Aunque los gerentes estuvieron de acuerdo en que los clientes evalúan a los entrenadores en base a su físico, tanto los gerentes con y sin fines de lucro indicaron que la personalidad, el conocimiento y la habilidad del entrenador superarían el obstáculo potencial de un cuerpo menos perfecto. Una vez que el cliente se da cuenta de que el entrenador está bien formado, el físico del entrenador se convierte en un factor menor. Sin embargo, parece que para que los clientes contraten a un entrenador que tenga un físico menos que apto, el entrenador tiene que tener un gerente que lo “vende” al cliente, o el cliente debe observar a otras personas que han obtenido los resultados deseados de ese entrenador.

La formación oficial como titulaciones y las diversas certificaciones complementarias y no oficiales

Los gerentes consideraron la educación (titulación y certificación) como una prioridad cuando contrataron a los entrenadores, aunque sin embargo, los directores señalaron que la mayoría de los planes de estudios universitarios preparan en el plano teórico pero no incluyen las competencias prácticas y aplicadas necesarias para tener éxito como entrenador, con lo que una formación adicional se necesita y está justificada. Salvo un gerente (que coincidió en que el mismo no había estudiado en la universidad), el resto consideraban que una licenciatura/grados de 4 años era necesaria para ser un entrenador competente. Todos menos uno de los gerentes (el mismo no había estudiado en la universidad) creían que un título de 4 años es necesario para ser un entrenador competente.

Una expectativa generalizada de que los entrenadores estén formados con algún tipo de certificación alteraría el panorama retributivo tanto para las instalaciones con fines de lucro, como para aquellas sin fines de lucro. La situación actual, sin embargo, parece incluir en el mercado a los entrenadores que están certificados y a los que no lo están. Interesantemente, los gerentes no mencionaron que aumentar el nivel de habilidades y requisitos necesarios para ejercer como entrenador personal resultaría muy probablemente en un aumento de los salarios de los entrenadores personales. Además, sólo unos pocos gerentes encuestados afirmaron que los títulos y la certificación eran un factor que determinaba la remuneración de los entrenadores, lo que indicaba que otros factores, como la reinscripción de los clientes, la antigüedad y la comisión de un porcentaje de sus ingresos brutos, eran mucho más importantes para los gerentes.

Las cualidades interpersonales son imprescindibles para el gerente y directivo

Los gerentes también sugirieron que la capacitación técnica no es suficiente como requisito previo para la contratación de entrenadores personales. La formación técnica importa, y mucho (para el 45,5% de los gerentes en primer lugar), pero las habilidades sociales, de comunicación, motivación, empatía, interpersonales, escucha activa, voluntad de aprender en el trabajo, flexibilidad y adaptabilidad al entorno y a los clientes, etc. (para el 54,4% de los gerentes en primer lugar) son también necesarias. Unas sin las otras, no constituyen un entrenador personal óptimo al que se quisiera contratar como empleado para formar parte de su equipo de entrenadores, y para lograr el mayor éxito con los clientes. El uso de tales técnicas influirá positivamente en la adherencia al ejercicio.

Regulación estatal mediante la exigencia de titulación estatal para ejercer profesionalmente como entrenador personal

Los gerentes sugirieron que la licenciatura (CAFYD en España) era una forma de regular y estandarizar la industria del entrenamiento personal. A medida que aumenta la evidencia que apoya el ejercicio como un comportamiento preventivo primario y secundario de enfermedades y patologías, los proveedores de atención médica pueden algún día referir a los pacientes a entrenadores personales (como ocurre ne la actualidad en España con la “Receta de Ejercicio”). Además, la licenciatura permitiría la facturación a terceros, posibilitando que los entrenadores personales sean compensados directamente por las compañías de seguros o que se les reembolse a los pacientes por el pago de los servicios. De acuerdo con los gerentes, la licencia estatal significa una forma de ganar más dinero al recibir referencias de médicos y poder facturar al seguro.

Características negativas (consecuencias): demandas por lesiones  y mala reputación por incompetencia de sus entrenadores personales

A la luz de nuestra cultura de litigio contemporánea, parece que a los gerentes les conviene preocuparse por posibles demandas, porque una sola demanda podría conducir a la quiebra y/o a la pérdida total del negocio. Es interesante, sin embargo, que los gerentes declararon que muchas veces el cliente simplemente dejaría el entrenador o la instalación sin decirle a los gerentes por qué, lo que supondría una pérdida de negocio para la instalación. Además, los gerentes creen que los clientes expresarán opiniones negativas relacionadas con el profesional y/o la instalación (mediante el boca a boca o en redes sociales), lo que hará que el negocio obtenga una mala reputación, lo que a la larga resultará en una pérdida aún mayor de negocio.

Claramente, los entrenadores competentes que están bien entrenados en biomecánica, fisiología del ejercicio, entrenamiento atlético, control motor y modificación de la conducta ciertamente disminuyen el potencial de litigio.

En conclusión, Rhodes (2007) sugiere que: “Los empleados sobresalientes son aquellos que se identifican con los miembros (compañeros, socios y clientes), construyen relaciones con ellos, mantienen su seguridad en mente en todo momento y, lo más importante, permanecen sobresalientes porque les gusta su trabajo, y usted, como gerente, está haciendo lo que sea necesario para mantenerlos”.

Percepción de los entrenadores sobre la competencia y el reconocimiento de las necesidades de formación en función de la experiencia profesional y la formación académica

En el estudio de Santos 2010, los participantes fueron 343 entrenadores de varios deportes que completaron un cuestionario, y como conclusiones se obtuvieron dos puntos clave:

  1. Los entrenadores con títulos de educación superior (Educación Física u otros) se perciben a sí mismos como más competentes que los entrenadores sin educación superior.
  2. Los entrenadores con poca experiencia se consideraban menos competentes y con más necesidades de capacitación que los entrenadores con mucha experiencia.

Perspectiva futura en la mejora de las Ciencias de la Actividad Física y el Deporte (CAFYD), la salud y seguridad de la sociedad actual

Entrenador-personal-CAFYD-CCAFYDE

En última instancia, la mejora de la industria del fitness tiene el potencial de mejorar la percepción pública, la seguridad laboral, los salarios, la adherencia al ejercicio y, tal vez, la salud pública. Todo ello depende de múltiples factores, algunos ajenos a la industria, y más cercanos a decisiones políticas exigidas hace años. Existe un consenso general de que los entrenadores con credenciales son críticos para la preservación de la salud y la seguridad de los clientes (Melton 2010) y de la sociedad. Entre estos factores tres ejes destacan como prioritarios:

  1. La Regulación profesional de ámbito estatal, que ofrezca solo profesionales cualificados formados y con competencias en ejercicio físico y entrenamiento.
  2. La aplicación estatal de la Receta deportiva, y la inclusión del profesional CCAFYDE en los centros de salud y unidades hospitalarias dentro de los equipos multidisciplinares, como responsable de la programación del ejercicio físico. Fuera del ámbito sanitario, potenciar la derivación al profesional del deporte por medio de la “receta de ejercicio”. El ejercicio es medicina, y existen “Grupos de Investigación en Ejercicio Físico y Salud” especializados que trabajan en este campo como EXERNET (Red de Investigación en Ejercicio Físico y Salud), y muchos otros en el ámbito clínico y terapéutico.
  3. Un aumento del horario lectivo de la Educación Física, para mejorar el desarrollo integral y holístico de nuestros benjamines, evitando el desarrollo futuro de enfermedades y patologías hipocinéticas, que además, hacen insostenible la financiación y continuidad del sistema sanitario actual, tal y como lo conocemos a día de hoy. Una sociedad enferma es un coste imposible de asumir a largo plazo.

Diez razones por las que se contrata a un entrenador personal CAFYD

1.     No ver resultados: en la mejora de la salud, en la composición corporal, en la apariencia física, en el rendimiento deportivo, en la receta deportiva en relación a enfermedades y patologías, etc.
2.     No saber por dónde empezar
3.     Estar aburrido de los mismos entrenamientos antiguos
4.     Necesitar un desafío
5.     Aprender a hacer ejercicio por tu cuenta, de forma autónoma
6.     Necesitar responsabilidad y motivación
7.     Tener una enfermedad, lesión o condición especial (poblaciones especiales como niños, embarazadas y mayores).
8.     Entrenar para un deporte o evento
9.     Supervisión, compañía y apoyo durante los entrenamientos
(adherencia y regularidad)
10. Hacer ejercicio en casa

(adaptado de Quinn 2010)

– El Entrenador Personal debe poseer titulación universitaria, ser Licenciado/graduado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (CAFYD), estar colegiado, disponer de un SRC (seguro de responsabilidad civil) y tener una certificación actualizada en RCP y/o primeros auxilios. No sirve un influencer, un antiguo deportista de élite, o un profesional de otro colectivo.

Además, debe contar con otra serie de características igual de importantes, como experiencia y formación especializada en el objetivo concreto a trabajar (rendimiento o salud principalmente), habilidades sociales y de comunicación, técnicas de motivación, escucha activa y atención, empatía, ética y profesionalidad. Y por supuesto, individualización del trabajo a realizar, pasión por la profesión y mimo al detalle.

– A todo lo anterior, habría que añadir, lo defendido por un científico de Harvard, “Una mala persona no llega nunca a ser buen profesional” (Howard Gardner).
 
– Pregunta también por sus referencias y recomendaciones de antiguos clientes y por sus resultados.

*** 10 pistas de cómo elegir a tu entrenador personal: desconfía de tu entrenador.

El modelo de centro de entrenamiento mas recomendable

El modelo más recomendable es abrir centros de entrenamiento para atender deportistas/clientes/pacientes en varios campos como rendimiento deportivo, readaptación, salud, poblaciones especiales, receta de ejercicio clínica,… e incorporar más tarde, otros servicios complementarios de medicina, nutrición, matrona, fisioterapia, psicología, etc.

El centro de entrenamiento será el paragüas de donde cuelgan los demás servicios que complementan al ejercicio físico, no a la inversa. Es un modelo con muchas más ventajas para los profesionales CCAFYDE a nivel profesional, laboral, pero también a nivel social como colectivo. Este matiz es muy importante como referencia en la sociedad.

Además, es más eficiente en resultados por el trabajo de conexión inter y multidisciplinar, y mejora la percepción del deportista/paciente/cliente en un servicio integral, donde el CAFYD es el contacto primario que gestiona el centro. La diferencia entre el modelo A y B es muy significativa.

Encuesta en RRSS sobre las ventajas profesionales y sociales de la apertura del tipo de centro (casi 100 votos):
– A) Centros de Entrenamiento CAFYD con otros servicios multidisciplinares incluidos –> “Centro CAFYD integral”: 87% de los votos.
– B) Servicio CAFYD incluido en el Centro de otro colectivo –> “Centro externo con CAFYD”: 13% de los votos.

Además, resulta tambien interesante una tercera posibilidad, la de “Centros médicos con servicio CAFYD”, incluyendo la figura del Preparador Físico clínico que implemente la receta de ejercicio.

 

Referencias

  1. Cress ME, Buchner DM, Prohaska T, Rimmer J, Brown M, Macera C, Depietro L, Chodzko-Zojko W. Best practices for physical activity programs and behavior counseling in older adult populations. J Aging and Phys Act. 2005;13:61–74.
  2. Melton DI, Katula JA, Mustian KM. The current state of personal training: an industry perspective of personal trainers in a small Southeast community. J Strength Cond Res. 2008 May;22(3):883-9.
  3. Melton DI, Dail TK, Katula JA, Mustian KM. The current state of personal training: managers’ perspectives. J Strength Cond Res. 2010 Nov;24(11):3173-9.
  4. Melton DI, Dail TK, Katula JA, Mustian KM. Women’s Perspectives of Personal Trainers: A Qualitative Study. Sport J. 2011 Jan;14(1). pii: 0104.
  5. Quinn E. Do you need a personal trainer? 10 reasons a trainer may be right for you. [Accessed February 16, 2010];About.com Guide.
  6. Santos S, Mesquita I, Graça A, Rosado A. Coaches’ perceptions of competence and acknowledgement of training needs related to professional competences. J Sports Sci Med. 2010 Mar 1;9(1):62-70.
  7. Warburton DE, Bredin SS, Charlesworth SA, Foulds HJ, McKenzie DC, Shephard RJ. Evidence-based risk recommendations for best practices in the training of qualified exercise professionals working with clinical populations. Appl Physiol Nutr Metab. 2011 Jul;36 Suppl 1:S232-65.

 

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